Raúl Camargo: “Hay un espacio político y social evidente para construir alternativas a este gobierno”

Josu Egireun

“Hace más de seis años construimos un proyecto político que ha cambiado el panorama político de este país… (pero dadas) las diferencias (…) de carácter estratégico (…) no vamos a presentarnos, ni yo ni mi equipo, a la próxima Asamblea Ciudadana de [Podemos Andalucía] entendiendo que con nuestra discrepancia con el gobierno de coalición, debe dirigir la organización en Andalucía un equipo que esté en sintonía con lo que han opinado tanto la dirección como la mayoría de los inscritos. (…)”

Con estas palabras, Teresa Rodríguez ponía fin a seis años de impulsar un proyecto que ahora mismo ve incompatible con las decisiones adoptadas por la dirección de Podemos, y anuncia que su empeño va a estar en impulsar “ese espacio de encuentro amplio de la izquierda” que es Adelante Andalucía.

De facto, el acuerdo escenificado por Teresa Rodriguez y Pablo Iglesias va más allá de Andalucía y abarca al conjunto de Anticapitalistas. Ese colectivo piensa que no es compatible continuar impulsando una política de para impugnar el régimen del 78, que dio origen y sentido al nacimiento de Podemos, con la actual línea de coparticipación gubernamental (con el PSOE) de la dirección de Podemos.

No ha debido ser una decisión fácil para las y los militantes de Anticapitalistas. Impulsores iniciales del proyecto, han visto cómo lo que debería ser una experiencia de renovación en el campo de la izquierda (sobre todo en la conformación democrática de sus estructuras y el carácter impugnativo del régimen) se venía acomodando cada vez más a la política al uso. Hasta el punto de llegar a un gobierno de coalición con el PSOE.

Pero al mismo tiempo, era una decisión esperada. Hacía tiempo que se habían encendido las luces de alarma: proceso de institucionalización de Podemos, adaptación a los marcos establecidos (en el ámbito español, pero también Europeo, apoyando el incumplimiento de Tsipras del mandato del referéndum griego), abandono de un trabajo de base, de construcción de movimientos, vaciamiento de los activistas que lo impulsaron…. La pregunta estaba en el aire ¿hasta cuándo continuar en esta cáscara cada vez más vacía?

La decisión no era fácil; el empuje de Podemos vino de su reconocimiento electoral y ese es un espacio que seguramente Podemos seguirá conservando, aunque ya no con el ímpetu y la ilusión que generó en sus inicios. Más allá de ello, todo queda por hacer, solo que en unas condiciones más difíciles que en 2014, donde aún estaba vivo el aliento del 15M.

Para tratar de entender por qué se ha tomado esta decisión ahora, siempre con la duda de si “¿demasiado pronto, demasiado tarde?” para construir un nuevo proyecto, como nos recordaba a veces D. Bensaïd, conversamos con Raúl Camargo, de la dirección de Anticapitalistas y diputado en la Comunidad Autónoma de Madrid en la pasada legislatura.

En los últimos días se ha anunciado la salida pactada de Anticapitalistas de Podemos, y en unos términos de cierta amistad política poco usual en la izquierda. ¿Como y por qué se ha producido eso y qué significa esta salida de mutuo acuerdo?

En primer lugar, una aclaración: la salida definitiva de Podemos aún debe ser acordada por nuestra militancia en la Conferencia Política que vamos a celebrar el próximo 28 de marzo. Llevamos ya unos meses debatiendo en nuestras asambleas territoriales sobre el nuevo ciclo que se abre con el gobierno de coalición PSOE-UP y también haciendo un balance de nuestra participación en Podemos desde hace 6 años, cuando lo fundamos. En medio de este debate, la dirección de Podemos convocó su Asamblea Ciudadana Estatal para marzo. Esa circunstancia ha hecho que los acontecimientos se precipiten, pues teníamos que dar una respuesta a si nos presentábamos a esta Asamblea Ciudadana o no.

Las razones de nuestra probable salida son de sobra conocidas creo: no compartimos el rumbo estratégico de Podemos con su opción por gobernar en todos los sitios donde pueda con el PSOE y no compartimos el modelo de partido que se ha ido imponiendo ya desde hace años, donde el verticalismo y los plebiscito han sustituido a la explosión inicial de los círculos y de la militancia diversa. El preacuerdo al que hemos llegado con la dirección de Podemos para nuestra salida, siempre supeditada a lo que decida nuestra Conferencia, supone un reconocimiento por ambas partes tanto del capital político aportado en la construcción de la organización como en que las diferencias que nos separan ahora recomiendan que tomemos caminos separados. Este preacuerdo lo hemos escenificado de una forma positiva, demostrando que también las rupturas pueden hacerse de forma amable.

En estos años, la experiencia de Anticapitalistas en Podemos ha sido una anomalía o, al menos, una experiencia muy particular de la izquierda radical en un partido como tan poco al uso. ¿Qué balance hacéis de la misma y que habéis aprendido?

El balance no puede ser positivo, pero a diferencia de cierta escolástica sectaria, nosotros creemos que fue una buena idea lanzar Podemos. En 2013 veníamos del más intenso ciclo de movilización desde la Transición, con el 15-M en 2011 y las réplicas que tuvo en forma de Mareas por la Educación, la Sanidad o en el reforzamiento, vía las plataformas de afectados y afectadas por las hipotecas (PAH), de la lucha contra los desahucios. Ese ciclo se estaba agotando en 2013 y pensamos que una herramienta política nueva, fresca y que conectara con el programa que todas esas luchas habían popularizado, un programa bastante radical por otro lado, era una buena idea. Pablo Iglesias tenía una idea parecida en aquel momento, o al menos eso nos pareció, y por eso entre ambos, Izquierda Anticapitalista y él y su pequeño grupo de gente de La Tuerka, lanzamos Podemos. Es curioso como ahora muchos de los que en aquel momento decían de todo contra Podemos y lo acusaban de dividir a la izquierda y de ser un submarino poco menos que de la CIA lanzan esos mismos anatemas contra todo el que disienta de la línea oficial de Podemos. Nos costó sacar adelante el Manifiesto Mover Ficha (que era un texto, por decirlo en términos clásicos, con medidas de transición pero claramente rupturistas), pero finalmente salió adelante. Y es llamativo también comprobar la rebaja radical de expectativas entre aquel texto, que fue el motivo que nos llevó a impulsar Podemos, y lo que ahora defiende su dirección en el programa de gobierno conjunto con el PSOE. En el terreno organizativo creo que el desastre fue aún mayor. Creímos que con Podemos se podía poner en pie una plataforma política de nuevo tipo. Y al final resultó que el modelo de partido ha sido el más vertical de prácticamente todos los partidos del arco parlamentario. En definitiva, aunque dimos todas las peleas en defensa de las ideas y el tipo de partido-movimiento que defendemos, nos las ganaron casi todas con el sistema plebiscitario. De ello, a pesar de todo, hemos aprendido mucho. También sobre la política postmoderna y sus ( malos) usos. Pero estas lecciones nos van a servir también para la nueva etapa.

¿Cual es vuestra valoración del acuerdo de gobierno entre PSOE y UP? ¿Veis posible construir un polo independiente desde la izquierda a este gobierno?, ¿sobre qué ejes?

Del gobierno PSOE-UP se pueden hacer varias consideraciones. La primera es que está hegemonizado en prácticamente todas sus áreas importantes ( los famosos Ministerios de Estado) por el PSOE de Pedro Sánchez. Este partido es un producto social-liberal que en nada se diferencia de otras etapas en las que el PSOE también estuvo al frente del gobierno.

Nada que ver por tanto con evoluciones dentro de la socialdemocracia como las que pueden representar Jeremy Corbyn o Bernie Sanders. Las carteras económicas o aquellas que dirigen la política de pensiones o la política exterior están en manos de independientes sin carnet que son neoliberales confesos o confesas, como es el caso de la antigua responsable del presupuesto de la Comisión Europea, Nadia Calviño, ahora Ministra de Economía y Vicepresidenta Tercera, o la de Exteriores, Arantxa González Laya, que fue la Jefa de Gabinete del ultra liberal Pascal Lamy cuando este dirigía la OMC.

Enfrente de todo esto, están 4 Ministerios menores dirigidos por UP, con pocas competencias y alejadas de la gestión directa del Presupuesto. El acuerdo de gobierno firmado entre los dos partidos tiene algunas cosas que están bien, como la derogación de la Ley Mordaza, la subida del SMI y otras cosas, pero en general todos los puntos son muy inconcretos menos uno: el que dice que se va a seguir a rajatabla la disciplina fiscal y presupuestaria que impone la UE. En nuestra opinión ese punto resume todos los demás.

Respecto a si hay hueco para una izquierda a la izquierda de este gobierno entendemos que esto se va a ir construyendo a medio plazo. Ahora mismo hay una gran sensación de alivio en una parte importante del pueblo de izquierdas porque la derecha y la ultraderecha no han sumado para gobernar. Nosotros compartimos ese alivio pero las experiencias históricas de este tipo de Gobiernos demuestran que el pez grande se acaba comiendo al chico. En estos días estamos leyendo y escuchando muchos análisis sobre nuestra decisión. Un periodista como Enric Juliana decía en televisión que lo que nos pasa es que tenemos miedo a gobernar. Y nada más lejos. Lo que no queremos es gobernar para volver a decepcionar a la gente trabajadora. Y con las reglas del juego que existen y la relación de fuerzas que hay, eso es lo que creemos que va a pasar. Hay muchos frentes para agrupar a una izquierda que sea independiente de este Gobierno. En los temas de inmigración y refugio ya vemos que todo va a seguir igual con las devoluciones en caliente. La política laboral no va a tocar el despide libre. No habrá impuesto a la banca, ni ésta devolverá los 60.000 millones que le dio el Estado; los alquileres tampoco parece que se vayan a regular, no se prevén medidas fuertes contra las empresas más contaminantes… Hay un espacio político y social evidente para construir alternativas a este gobierno. Aún no hay una fuerza significativa en ese hueco, pero a construirla vamos a dedicar nuestros esfuerzos.

En Andalucia hacéis una apuesta decidida por la construcción de Adelante Andalucía como sujeto político de la izquierda andaluza, pero para el resto del Estado ¿que proponéis que debe hacer la izquierda alternativa y rupturista?

En Andalucía ya teníamos la tarea desde hace más de un año de levantar un sujeto andaluz propio que tiene voluntad confederal. Un sujeto plural y andalucista pero que también tenía una segunda seña de identidad que estuvo clarísima desde el principio: no íbamos a repetir la experiencia del cogobierno Andaluz PSOE-IU, que tan negativa fue para esta segunda fuerza. La construcción de Adelante es la prioridad de nuestras compañeras allí ahora. En el resto del Estado tenemos que ir más despacio porque no ha habido el grado de desarrollo público que hay en Andalucía. Nuestra intención es, también, construir un sujeto político amplio que recupere las banderas de impugnación al régimen y al sistema que Podemos ha decidido abandonar. Será un proceso largo si no hay explosiones sociales imprevistas, pero este va a ser uno de los puntos a debate cruciales de nuestra Conferencia Política del 28 de marzo.

Para terminar, ¿en qué momento está el debate dentro de Anticapitalistas y cuál será a partir de ahora vuestra relación con Podemos?

Desde diciembre venimos celebrando asambleas locales y territoriales y debatiendo un texto de cara a nuestra Conferencia. Esta también es una diferencia sustancial con el formato impuesto en la nueva política. Frente al modelo plebiscitario donde todo se vota en bloque y nadie debate nada por abajo, nosotros vamos a estar tres meses discutiendo colectivamente la orientación, y solo al final del proceso se vota, tras debatir enmiendas, transacciones y resoluciones. Es el modelo clásico dirán. Pero en nuestra opinión no hay democracia sin deliberación.

El 28 de marzo comienza una nueva etapa para Anticapitalistas y creemos que la organización, que ha resistido en el ciclo pasado ahora debe pasar a la ofensiva.

15/2/2020

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Teresa Rodríguez: “Dejar el espacio de la impugnación a la extrema derecha les hace crecer y achica el nuestro”

Raúl Bocanegra

El sol y el mar de Cádiz son para Teresa Rodríguez (Rota, 1981) una propuesta de solución a cualquier ecuación –por incierta que parezca en su origen– que se plantee. Atiende a Público en el café bar Santa Catalina. Es viernes, 14 de enero. Se acaba de tomar un zumo de naranja a la vera del océano.

Rodríguez viene de anunciar en Sevilla –un día antes– una decisión trascendental: deja la dirección de Podemos en Andalucía para centrarse en construir el proyecto en el que lleva trabajando desde hace tiempo, Adelante Andalucía, entendido al modo de En Comú Podem, que tenga con Unidas Podemos “relaciones de confederalidad y cooperación”.

El paso que ha dado ha causado reacciones de todo tipo, a favor y en contra, y una cierta incertidumbre en todo el ámbito político, social y sentimental que se ubica a la izquierda del PSOE en Andalucía.

¿Por qué ha tomado esta decisión?

Porque necesitamos un sujeto propio andaluz. Y no es porque piense que es la mejor forma de tomar yo las decisiones y no tener que pedir permiso a nadie, sino porque estamos huérfanos de ese espacio andaluz y lo necesitamos por varios motivos. Los datos sobre desempleo, desahucios, PIB per cápita, esperanza de vida nos revelan que la brecha con el resto de España y de Europa no se reduce 40 años después del 28F. Se amplía.

La crisis nos ha afectado más que a nadie. O tenemos en cuenta en el análisis esa realidad o no la vamos a cambiar incluso gobernando. Es como con las mujeres. Si uno no hace un análisis feminista de la realidad, uno no va a acabar con las desigualdades de forma espontánea, con privilegios de unos respecto a otras.

Por tanto, hacemos ese análisis de la situación de Andalucía que nos permita implementar y proponer medidas para acabar con esa realidad, que es también lo que ha hecho el movimiento feminista, ser consciente de esa discriminación, analizarla y poner soluciones muy concretas para corregirlas.

Por otra parte, todos los cambios sociales vienen de un proceso de autoestima colectiva, vienen de una situación de desigualdad, de un proceso de empoderamiento y en ese proceso se adquiere la conciencia para poder cambiar esa realidad. Eso ha pasado con las mujeres y también podría pasar con Andalucía.

Y hace demasiado tiempo que Andalucía no tiene un proceso colectivo de autoestima como fue el 4D de 1977 o el 28 de febrero y todas esas imágenes que vemos en blanco y negro y parece que son de otro país y que no han ocurrido en esta tierra. La identidad andaluza es y ha sido siempre una herramienta de autoestima y hoy me atrevería a decir que es una identidad escudo progresista frente al españolismo rancio y excluyente de Vox.

Por último, la reivindicación andaluza ha estado siempre vinculada a la cuestión social. Es decir, las reivindicaciones nacionales de Andalucía tienen que ver con las cosas de comer. Acabar con los marcos de austeridad, de recortes, de precariedad, de políticas antisociales. Y ahí el andalucismo aporta a la clase trabajadora del resto del país. También se dice del feminismo. Las políticas feministas son buenas para todo el mundo, no solo para las mujeres. Entre otros, por estos motivos, creo que es muy necesario crear este espacio. Y quienes creemos eso, queremos seguir construyéndolo.

Yo estoy segura de que hay espacio y necesidad de ello. Además, en este momento en el que la aritmética parlamentaria hace que los partidos territorializados adquieran un protagonismo excepcional, no podemos permitirnos el lujo de estar ausentes. Catalanes, vascos, gallegos, canarios, valencianos, cántabros y hasta turolenses, ponen legítimamente en el centro de la política española sus necesidades y asuntos, nosotros también queremos, lo necesitamos.

Podemos, IU. ¿Quiere que este viaje sea con esos compañeros?

Sí. Y haremos todo lo necesario para recomponer las confianzas que se hayan podido romper en este proceso. Pero también le pedimos a IU que comprenda que esto que ha ocurrido en estos días no es un cambio sustancial de lo que en su momento acordamos para Adelante Andalucía y no deja de ser una cuestión interna de Podemos.

Es decir, es un acuerdo entre la dirección estatal de Podemos y la dirección actual andaluza para hacer una separación acordada donde se firma el compromiso de una actitud de colaboración, cooperación y de reencuentro a medio/largo plazo y también de cooperación cotidiana. Es una cuestión interna de Podemos. No ha habido una ruptura exactamente, sino una separación acordada.

No hay ninguna voluntad de apropiarnos del proyecto común. Mi dirección, mi equipo, la gente con la que me organizo en las provincias, trabajaremos para construir la casa común. Estamos diciendo: no nos presentamos a la próxima asamblea ciudadana y nos vamos a dedicar a tirar del proyecto Adelante Andalucía, que hasta ahora solo se ha puesto en marcha como marca electoral y grupo institucional en Ayuntamientos y Diputaciones y en el Parlamento, pero no como proyecto político de movilización, con campañas propias, de trabajo en los barrios, en los pueblos de Andalucía, en las comarcas. Queremos profundizar en ese proyecto que de momento se ha quedado en el ámbito institucional.

¿Ha hablado con IU, con Toni Valero?

Sí. Yo había hablado con Toni antes de la rueda de prensa del jueves para instarnos a un encuentro que me gustaría poder tener pronto. Y por otra parte, también han hablado Pablo [Pérez Ganfornina, secretario Político de Podemos Andalucía] y Ernesto [Alba, secretario general del PCA]. Nos hemos invitado a sentarnos tranquilamente y a contarnos lo que ha pasado, que es una cosa que ha sucedido en el marco de Podemos, pero que entendemos que afecta también a IU.

Hay una inquietud cierta sobre el nombre Adelante Andalucía. En lo formal, ¿Os ubicáis dentro de Adelante Andalucía o Adelante Andalucía sois vosotros?

No, por favor. Tenemos acuerdo con las organizaciones andalucistas, con las que hemos hablado, y que, en principio, han saludado la iniciativa que hemos tomado.
¿Por qué no somos Anticapitalistas?

En mi equipo de dirección no todo el mundo es de Anticapitalistas ni en los equipos provinciales que van a seguir trabajando en la misma línea que hemos propuesto somos todos anticapitalistas, es una cuestión de respeto a la militancia. Hay gente que somos de anticapitalistas y no tenemos ningún problema en decirlo. Es una organización fundadora de Podemos, que ha expresado las ideas con mucha honestidad.

Yo he sido coordinadora de Podemos Andalucía y he trabajado con un grupo de personas que lo que dijimos el jueves es que no nos presentamos a la próxima asamblea, porque creemos que la nueva dirección debe estar en sintonía con la estrategia del Gobierno de coalición con el PSOE. Mis lealtades y pertenencias están con toda esa gente.

Lo que no termina de entenderse es cómo se va a configurar todo el escenario a partir de mayo.

Efectivamente, hay incertidumbre sobre eso, pero habrá que acordarlo. Ya está. No pasa nada.

El periodo hasta mayo, ¿Se lo marca como un periodo para lograr que todo funcione en la confluencia en un tono similar al vídeo con Iglesias?

Sí. Queremos que esto se haga de forma ordenada, tranquila y coherente.

¿Es consciente de que esto puede acabar en los tribunales?

¿Por qué?

¿Van a dejar IU y Podemos que la marca Adelante Andalucía, en un escenario en el que no se pongan de acuerdo, se vincule alegremente con ustedes?

Yo no quiero que se vincule a nosotros. Quiero que se vincule al proyecto y a la idea. No puedo borrar toda mi trayectoria personal y decir que soy una persona anónima que nadie conoce. En muchos medios de comunicación han dado por hecho que Teresa Rodríguez va a liderar Adelante Andalucía ¿Cómo voy a liderar Adelante Andalucía? Eso lo tendrá que decidir Adelante Andalucía quién va a liderar.

Yo lo que digo es lo que voy a hacer, que es: no me voy a presentar a la Asamblea de Podemos en Andalucía y me voy a poner a impulsar Adelante Andalucía. Hacerlo como persona independiente es una posibilidad, hacerlo dentro de otra organización, habrá que verlo. Lo que quiero es construir Adelante Andalucía.

Y acordar la fórmula en la que podamos aportar lo mejor de nosotros mismos, porque somos muchos. Tenemos muchos concejales, diputados, gobiernos municipales. Y ver de qué forma podemos ampliar el espacio. Hay que abrir el proyecto a otras organizaciones y personas y hacer de Adelante Andalucía un sujeto y no solo una coalición electoral, esta idea no es nueva y estuvo presente desde su manifiesto fundacional.

Ha recibido acusaciones de apropiación de la marca Adelante Andalucía.

No es la intención. Que soy parte de Adelante Andalucía es algo que nadie me puede negar, entre otras cosas porque Adelante Andalucía lo he construido con mis manos entre otras muchas manos. Yo quiero ser parte, seguir siendo parte. No quiero ser la propietaria ni la que lidere por decreto ni muchísimo menos.

Cuando digo soy, digo somos, porque formo parte de un colectivo de personas que consideran que Adelante Andalucía tiene mucho que aportar. Esa es la discusión, no es un debate formal. Lo que tenemos que resolver con las organizaciones y personas que forman parte de Adelante es si Adelante Andalucía debe ser un sujeto propio andaluz con voluntad de cooperación confederal al norte de Despeñaperros o si la vamos a limitar a ser la sucursal andaluza de Unidas Podemos o la delegación del gobierno de coalición.

Es esto lo que hay que clarificar, porque Adelante Andalucía no nació para ser Unidas Podemos de Sur. Aspirábamos a ampliar más el espacio y a dar por hecho unos mínimos de autonomía.

¿Habló con Iglesias acerca de la nueva dirección de Podemos o no llegaron a hablar de eso?

No, porque Pablo Iglesias tampoco puede hablar por la nueva dirección de Podemos en Andalucía. La van a decidir los inscritos. Yo lo que voy a intentar es convencer a la nueva dirección de Podemos en Andalucía de que Adelante es un proyecto oportuno y necesario, y a mostrar una actitud de máxima cooperación y colaboración. He dirigido Podemos Andalucía desde que se fundó y, aunque discrepe en cuestiones importantes, esa organización también me duele.

¿Se va a quedar completamente al margen del relevo en Podemos en Andalucía?

Sí. Completamente al margen.

Cuando llegue mayo y deje la dirección de Podemos, ¿Cómo se van a organizar?

De aquí en adelante habrá que decidir. Hay que ver cómo hacer las cosas de común acuerdo con todas las personas. La estructura orgánica de Adelante Andalucía está por decidir. Lo que hay es un grupo motor. Es lo que hay hasta ahora. Y una de las discusiones que tiene sobre la mesa es el reglamento de Adelante Andalucía. O sea, cómo nos vamos a organizar.

¿El grupo motor es la clave?

De ahí tendrá que salir la propuesta de reglamento para organizar la entrada de nuevas organizaciones y personas a título individual, la toma de decisiones…

Cuando se siente con Toni Valero, ¿Va a hablar de esto con él?

Sí, claro.

¿Es, en el fondo, la misma discusión que llevan teniendo desde hace tiempo?

Al final, hablamos de cuestiones de organización, pero están las cuestiones políticas. Es decir, ¿nosotros vamos a hacer de Adelante una organización que ponga las necesidades andaluzas en el centro y que sea capaz de tener una actitud con el nuevo Gobierno de reivindicación y de reclamación de los intereses de esta tierra o vamos a ser la delegación del gobierno en Andalucía?

Ese es el debate político que hay que clarificar. Y creo que es necesario crear una fuerza política que desde una perspectiva de colaboración con Unidas Podemos tenga también una actitud de reivindicación y exigencia, porque si no, le vamos a dejar la bandera de Andalucía a Juanma Moreno, a un PP que nunca la quiso ni la defendió.

¿Por qué ha elegido este momento para hacer este movimiento?

Me parece que en el momento en el que estamos, que faltan tres años para las elecciones, es el momento mejor para consolidar Adelante Andalucía. Para mí, hubiera sido un drama que esto hubiera pasado a dos meses de las elecciones, pero tenemos tiempo suficiente para consolidar Adelante Andalucía como proyecto.

Poner todos los huevos en el cesto del cogobierno es dejarle el espacio de la impugnación y de la reivindicación a las derechas. Eso es un drama. En otros países europeos, la cara oscura de los gobiernos de coalición con la socialdemocracia ha sido el crecimiento de la extrema derecha.

Cuando dejamos a la extrema derecha el espacio de la impugnación y de la indignación ante el fracaso de las políticas socialdemócratas estamos metiendo la pata, porque a ellos les hacemos crecer y achicamos nuestro espacio.

Eso de que porque vamos juntos con el PSOE hacemos crecer el espacio de la izquierda, eso no ha sido una realidad contrastable en ninguna parte ni en Francia, ni en Italia, ni en Alemania, ni en Andalucía. Todo lo contrario. Ha achicado el espacio de la izquierda y ha ampliado el espacio de las derechas como espacio de impugnación.

Veo muy difícil en esta coyuntura, con el corsé comunitario, las políticas de déficit, de austeridad, las imposiciones del euro, que se sea capaz desde el Gobierno del Estado de hacer muchas más cosas que políticas simbólicas que son importantes y que corregir algunas barbaridades que se han hecho durante la crisis en el ámbito laboral. Veo difícil reducir la pobreza laboral, recuperar los niveles de inversión social y productiva respecto al PIB que teníamos antes de la crisis, lo veo muy complicado.

Lo que revela el debate del IVA es que no hay dinero en las arcas públicas y dificultades serias para implementar políticas sociales y cambios estructurales, y eso va a seguir siendo así. Para eso está Calviño. Por tanto, alguien tendrá que estar para recoger la indignación que generan las políticas de déficit y deudocracia que tenemos en este país. Si se lo dejamos a la derecha, no estamos ampliando el campo de la izquierda.

En Italia, tenemos el ejemplo del cogobierno de Rifundazione, que viene del Partido Comunista más grande de Europa, y Prodi, del Olivo. Consecuencia: desaparece Rifundazione y la extrema derecha crece brutalmente. En Francia, con el cogobierno de Jospin del PSF, igual. Bajón del PC francés y crecimiento de la extrema derecha contra las políticas progres que no resuelven los problemas de la gente trabajadora.

En Andalucía el cogobierno Valderas-Griñán, en el que el propio Valderas anunció como Vicepresidente los peores recortes de la historia de Andalucía. Luego, caída de IU e instrumentalización de Susana Díaz de todos sus logros.

El cogobierno en Castilla La Mancha, que ha hecho desaparecer a Podemos y consolidarse al PSOE y a Vox; la bajada del partido de Oltra tras la primera legislatura del pacto del Botanic… Ojalá la historia cambie porque las personas de Podemos que están hoy en el gobierno tenga la oportunidad, la valentía y la inteligencia para romper esta tendencia, pero hay motivos para valorar los riesgos de la operación.

¿Hasta dónde quiere llegar? ¿Una especie de partido andalucista independiente o algo como En Comú Podem?

Yo pongo muchas veces el ejemplo de En Comú Podem. Relaciones de confederalidad y cooperación. Así, cuando llega el debate de presupuestos, uno puede tener un espacio para hablar de las inversiones necesarias en su tierra. Nosotros nos hemos hurtado ese espacio. Me parece injusto.

La ausencia de Andalucía en los debates estatales es histórica. Andalucía ha sido el granero de votos de las fuerzas que han gobernado este país y una vez que los políticos atraviesan Despeñaperros su negociación siempre es con otros y con otras que les permiten mantenerse en el poder, pero se olvidan de resolver problemas estructurales que ayudarían a Andalucía.

No quiero que suene como un enfrentamiento, como hace el PP con Catalunya, por ejemplo. Pero el reparto del poder financiero y político en este país tiene unas coordenadas muy claras. Madrid está ahí. Y Madrid se beneficia del efecto del llamado efecto sede, las empresas que hacen caja aquí y pagan impuestos en la Comunidad de Madrid porque se ha convertido en una suerte de paraíso fiscal interior.

Siempre se señala a Catalunya, pero miremos también a Madrid. Es necesario ser capaces de acordar la política fiscal, el nuevo modelo de financiación desde una perspectiva de que paguen más los que más tienen, hacer más grande la tarta para que no haya una pelea entre territorios.

¿Qué relación tendría el Adelante que usted concibe con el PSOE?

En Cádiz no tenemos mayoría absoluta, pero gobernamos en solitario y ¿qué relación tenemos con el PSOE? Hay que negociar con ellos los presupuestos, las ordenanzas fiscales y así lo hacemos. No tienen por qué quedar ellos por delante. La cosa es no perder la mentalidad ganadora con la que nació Podemos.
Uno puede instalarse en ser el lobby de izquierdas del PSOE o puede proyectar la necesidad de ser alternativa al PSOE. Recuperar la tensión social que lleva a la gente a votar. El PSOE ha sido una máquina de apatía entre la gente, la culminación fue que la gente se quedara en casa en las pasadas autonómicas. Tenemos que proyectar la posibilidad de ganar. No de ser siempre el socio minoritario del PSOE.

Igual que está abierta a negociar desde una posición de predominio, como en Cádiz ¿Al revés también?

Sí, claro que sí. Para mí el ejemplo fue la negociación de los presupuestos para 2019, que no se aprobaron al final, pero que llevaron a una subida del salario mínimo a 900 euros, la subida de las pensiones no contributivas… Ahí todo el mundo sabe que fue el resultado de la negociación entre el PSOE y Unidas Podemos y que hubiera la subida más importante del SMI en un año.

Cada ley, cada presupuesto, sería un momento de viabilidad pública importantísima. La misma visibilidad que tienen otras fuerzas que dan apoyos puntuales. Y ahí tendríamos una oportunidad enorme de conseguir políticas concretas. El resto del tiempo no estás abandonando el espacio de oposición a un gobierno que por estar hoy por hoy en la UE no va a poder hacer las cosas que prometió. Nosotros creemos que es posible un cambio más profundo.

¿Echa de menos a Antonio Maíllo?

Sí. Hablar por Antonio es algo que no voy a hacer, pero tengo la impresión de que nos entendíamos muy bien en esa necesidad de crear un sujeto propio. Antonio decía: ‘Me parece injusto que haya una perspectiva federada hacia el norte y siempre centralista hacia el sur’.

Y tenía muy clara esa idea también fundacional de IU-Convocatoria por Andalucía-Los Verdes. El Manifiesto fundacional de las Amapolas hablaba de eso, de las amapolas de Carlos Cano, de su raigambre andalucista.

Ahora hay que volver a debatir algunas cosas, pues las volveremos a debatir. Yo tengo la impresión de no haber cambiado de posición desde entonces hasta ahora.

¿Es posible construir con Toni Valero una relación de confianza?

Claro que es posible. Me parece que es una persona razonable y que quiere seguir construyendo Adelante Andalucía, pero necesitamos aclararnos sobre para qué.

¿Podría desembocar todo este proceso en más papeletas a la izquierda del PSOE en la urna cuando llegue el momento?

Yo no lo deseo. Y vamos a trabajar para que no suceda. Tenemos tiempo para que eso no ocurra.

¿Y la gente de Íñigo Errejón? ¿Contempla un regreso?

Sí. Cuando planteamos la propuesta para las generales, no era un pulso a Madrid. Era una apuesta sincera, un espacio donde no hubiera ruptura, donde no hubiera dos listas, y eso tuviera consecuencias, como en Málaga, que Unidas Podemos perdió un diputado. Si no, utilizar Adelante Andalucía como casa común, una vez más. Yo creo que sí.

Si no consigue lo que llama el sujeto común, porque las fuerzas en acción no quieran, ¿Va a llegar a ese sujeto aunque se deje los pelos en la gatera de IU y de Podemos?

Voy a intentar no dejarme ningún pelo en la gatera. Pero decir a años vista que no lo vamos a conseguir… Yo creo que IU tampoco quiere abandonar el proyecto de Adelante Andalucía. Hemos puesto muchos esfuerzos en eso. Yo creo que no se quieren ir. Y yo no quiero que se vayan. Y creo que podemos llegar a un acuerdo de convivencia en el espacio común que lo haga crecer y que todo el mundo se sienta a gusto y pueda aportar desde la diversidad.

¿Ha existido algún tipo de coordinación en su decisión con la que va a tomar Anticapitalistas a nivel estatal?

No. Nosotros lo que les hemos pedido siempre a Anticapitalistas, los que somos de Anticapitalistas en la dirección andaluza de Podemos hasta el momento, es la misma autonomía que le hemos pedido a Pablo Iglesias. Y siempre ha sido muy natural esa autonomía. Nosotros les pedimos que Anticapitalistas tomara la decisión en su momento y que nosotros íbamos a tomar la decisión de forma autónoma y con carácter previo.

¿Qué coincidencia hay? Somos las mismas personas que no estamos de acuerdo con un Gobierno de coalición. Esa es una de las claves. Somos dirección de Podemos y con otros compañeros que nos son de Anticapitalistas estamos de acuerdo en eso también. Hemos defendido esa posición en dos Asambleas Ciudadanas, está plasmado en un documento que fue votado por la mayoría de los inscritos que los gobiernos de coalición no son una buena idea, es lo que hemos hecho en Andalucía, evitar gobiernos de la derecha sin entrar en gobiernos con el PSOE. No hemos cambiado de posición. Y esa opinión es también la de Anticapitalistas.

¿Cómo se siente con esta decisión?

Es un momento triste. Cuando hago el vídeo, cuando hablo con Pablo, la sensación de tristeza existe.

¿Cómo se trabaja ese vídeo?

Contactamos con ellos y les contamos cuál es nuestra posición y les planteamos la posibilidad de hacerlo de forma acordada y de generar un marco de respeto. Y ellos, rápidamente, están de acuerdo con ese escenario. Y una persona que es vicepresidente segundo del Gobierno de España… pues busca un hueco para grabar un vídeo con una persona que va a dejar de ser dirección de Podemos en Andalucía.

Yo le tengo mucho que agradecer en ese sentido a Pablo. Y el cariño no es fingido, existe. Son muchos kilómetros en coches hechos polvos por toda España desde las primeras europeas hasta ahora. Son muchos valores los que tenemos en común. Le deseo lo mejor a la gente que ha decidido entrar en el Gobierno de este país, porque creo que son gente estupenda. Si consiguen quitarme la razón dentro de tres años, me alegraré. No quiero tener razón. Pero no puedo evitar expresar mi preocupación al respecto, porque es algo que tengo muy interiorizado. Si la realidad me quita la razón, seré feliz.

La gente que siente a Podemos, que acompañó todo el proceso, desde las plazas, las europeas, Vistalegre, la ruptura con Errejón… una vez que Podemos llega al gobierno y usted dice: tiro por este camino ¿Cree que puede sentir algún tipo de desgarro?

Eso es exactamente lo que más me preocupa. Cuando uno toma una decisión individual puede sentir cierta tristeza, pero yo siento una mezcla de tristeza y también de responsabilidad. Me preocupa que haya gente que se sienta decepcionada, traicionada, defraudada, huérfana. Lo que es jodido es que los sentimientos de los demás, dependan de una. Estoy todo el día haciendo paralelismos sentimentales, pero eso pasa también en los procesos colectivos. Es una responsabilidad muy grande. Y ese es fundamentalmente el motivo para hacer esto de la forma más cariñosa posible. Eso hace que la gente se sienta un poquito mejor, que no tiene que elegir. Sus pertenencias pueden ser múltiples y vamos a seguir trabajando en la misma dirección.

¿Cómo será el trabajo en el grupo parlamentario de Adelante Andalucía? ¿Quiere seguir siendo la presidenta?

Hasta el momento, a pesar de tener posiciones diferentes frente al cogobierno en Madrid, hemos tenido siempre posiciones comunes en los debates que tenemos en el Parlamento andaluz. Y si no ha habido sintonía, ha habido acuerdo. Hemos encontrado espacios de acuerdo. A mí no me da miedo eso. Ahí es donde se ve que tenemos los mismos objetivos políticos.

Y sobre la estructura orgánica del grupo parlamentario, tendrá que verlo el grupo parlamentario. Intentaré hacerlo, como presidenta del grupo, de acuerdo con el resto de organizaciones de Adelante Andalucía.

¿Qué relación debe tener la nueva dirección de Podemos Andalucía con el grupo parlamentario?

Me gustaría que tuviera como referencia al grupo parlamentario de Adelante para llevar iniciativas institucionales de la misma manera que yo voy a tener como referente a Unidas Podemos para llevar iniciativas a nivel estatal. Eso es posible hacerlo porque cuando se habla de políticas concretas va a haber acuerdo.

Si la nueva dirección de Podemos en Andalucía decide ir a una mayor cooperación estratégica con el PSOE en Andalucía para hacer oposición al gobierno de PP y Ciudadanos, ¿Estaría de acuerdo?

No entiendo muy bien cómo se hace oposición en colaboración. Si hay coincidencia política se hará de forma natural. Yo no tengo que acordar con el PSOE que estoy en contra del PIN parental. Hemos sido voces unánimes dentro del Parlamento. Vamos a seguir teniendo espacios de encuentro cuando coincidan nuestras posiciones.

Donde, por ejemplo, no hemos coincidido es en la defensa de la financiación autonómica y poner por delante los intereses de Andalucía de forma muy clara. Ahí vemos al PSOE relajado y nosotros estamos tensos con eso.

Da Viento Sur

15/02/2010