Un articolo (in spagnolo) di un amico e compagno italiano che vive a Barcellona. Non sempre condivisibile, ma interessante.
El proceso independentista a la espera de lo que pase el 20D

Mas obtendrá los votos de la CUP y luego pactará con el PSC

Steven Forti , 10 de diciembre de 2015

El líder de la CUP antonio Baños interviene en un pleno del parlamento de Cataluña

El líder de la CUP antonio Baños interviene en un pleno del parlamento de Cataluña

En Cataluña todos esperan los resultados del 20D. También, o sobre todo, los independentistas. La cada vez más lejana desconexión de España depende de lo que pase en las elecciones generales españolas. Triste ironía para los ultras de la República catalana.

Todos, menos la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), están involucrados en la campaña electoral entre mítines, entrevistas, declaraciones altisonantes y promesas. Para Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), que se presenta bajo la fórmula de Democràcia i Llibertat, y para Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) sacar un mal resultado significaría enterrar el proceso soberanista. Pero, sobre todo, significaría entregar la centralidad del independentismo al contrincante.

 El culebrón catalán sobre la investidura del nuevo presidente de la Generalitat y la formación del nuevo Gobierno autonómico ha pasado a segundo plano

En la última semana, el culebrón catalán sobre la investidura del nuevo presidente de la Generalitat y la formación del nuevo Gobierno autonómico ha pasado en segundo plano. Después del no de la asamblea de la CUP a apoyar la investidura de Mas y de los ataques mediáticos que han llegado a acusar la formación anticapitalista de estar infiltrada por agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), nadie ha vuelto a hablar del tema. Ha empezado la campaña electoral española y hasta el 21 de diciembre no habrá avances en las negociaciones entre Junts pel Sí (JxS) y la CUP, al menos públicamente. Sin embargo, en los pasillos del Parlamento catalán y en las sedes de los partidos se habla mucho y hay más de uno que considera que habrá acuerdo entre JxS y la CUP.

Las divisiones internas de la CUP

Según fuentes internas a Catalunya, Sí Que Es Pot, “está cantado” que la CUP investirá a Artur Mas antes del 10 de enero para evitar que se tengan que convocar nuevas elecciones. “La cuestión es saber cuántos votos les van a dar”, añaden. La opción de que todos los diez diputados apoyen a Mas parece poco probable. Asimismo puede que con sólo dos votos no sea suficiente, si los demás diputados no se abstienen y alguien decide votar en contra. La CUP está fuertemente dividida en su interior y la división se puede convertir en ruptura. A finales de noviembre, las diferentes almas de la formación anticapitalista salieron a la palestra con varios manifiestos, fuertemente contrarios (Endavant, Arran) o pragmáticamente favorables (Poble Lliure) a la investidura de Mas. En la Asamblea de Manresa del pasado 28 de noviembre la mayoría votó en contra y se decantó por seguir negociando o bien por ir ya a nuevas elecciones. Lo que ha abierto en canal la frágil unidad de la formación liderada por Antonio Baños ha sido el artículo publicado en el diario independentista Ara el pasado 2 de diciembre por el exdiputado David Fernández. Con su original prosa, repleta de metáforas, Fernández pidió que la CUP no haga descarrillar el proceso soberanista y que apoye a Mas.

 La CUP celebrará una Asamblea Nacional donde se decidirá definitivamente la postura de la formación

La toma de posición de Fernández, que goza de prestigio y respeto dentro de la formación anticapitalista, ha sido clave. El 27 de diciembre, con los resultados de las generales españolas en la mano, la CUP celebrará una Asamblea Nacional donde se decidirá definitivamente la postura de la formación. Lo que pasará es aún incierto y el riesgo real es que la formación se fracture, con algunos diputados que voten en contra, otros que se abstengan y otros que voten a favor. Una decisión de este tipo traerá graves consecuencias para la CUP y sería una victoría inesperada por Mas, que salvaría la cara, la presidencia y, sobre todo, Convergència.

El 20D debilitará en independentismo

Se equivocan los que creen que Mas está agarrado al poder sólo por ambición personal. El presidente en funciones de la Generalitat sabe que, si no consigue mantenerse en el Gobierno, Convergència está acabada. En enero, la corrupción que afecta al partido fundado por Jordi Pujol en 1974 volverá a ocupar las primeras páginas de los periódicos, por la apertura del juicio oral por el ‘caso Palau’. Si se tuviera que ir a nuevas elecciones en marzo, Convergència lo pagaría muy caro. Mantenerse en el Gobierno es la única manera para salvar los muebles. Miientras, se intentará llevar a cabo una refundación, aunque sea sólo de fachada, del partido, con un congreso a la vista que implicará también el cambio de nombre.

En la sede de CDC saben bien que el 20D debilitará el independentismo. Democràcia i Llibertat y ERC perderán votos respecto al 27S. La única manera para mantenerse en juego es dejar, al menos de momento, la fase de la ruptura independentista y volver a la fase anterior: la del derecho a decidir. Los votos de En Comú Podem, que puede ser el primer partido el 20 de diciembre en Cataluña, marcarán un reforzamiento de esta opción. La negociación de la independencia reivindicada por Homs en campaña electoral significaría el intento de negociación de una consulta legal y pactada que la incluya como opción con el apoyo de los diputados de Podemos y de IU en el Congreso y con un mínimo de estabilidad en Cataluña con un Gobierno ya formado para cuando se constituyan las Cortes españolas.

 La jugada que intenta llevar a cabo Mas sería la de obtener la investidura con los votos de la CUP para luego pactar la legislatura con el PSC

Pero a lo que aspira realmente Mas es a reconducir la situación, resituando Convergència y manteniéndola en la centralidad. Según distintas fuentes, tanto de Catalunya, Sí Que Es Pot como de los socialistas catalanes, la jugada que intenta llevar a cabo Mas sería la de obtener la investidura con los votos de la CUP para luego pactar la legislatura con el PSC. Miquel Iceta y Carme Chacón han repetido hasta la saciedad la disponibilidad de los socialistas para ofrecer un apoyo a Mas a poco que el líder convergente reconduzca la situación. De esta forma, Mas se quitaría de encima el incómodo control de la formación anticapitalista, que preocupa los sectores económicos y sociales que han tenido desde siempre en Convergència su referente político, y al mismo tiempo intentaría recuperar, de la mano del PSC, el juego a dos bandas con los socialistas catalanes.

Lo que queda por ver es qué dirá de todo esto ERC. Es cierto que Junqueras se ha tragado en estos últimos años muchos sapos y que formalmente la relación entre las dos formaciones es buena, pero algunas cosas chirrían. Tras haberse presentado juntos bajo la fórmula de Junts pel Sí el pasado 27S, en esta campaña electoral CDC y ERC no organizarán ningún acto conjunto y tampoco habrá un manifiesto común por la independencia tal y como habían anunciado antes de empezar la campaña. Además, como subrayó Joan Tardá, número dos en las lista de ERC para el Congreso, en ningún caso los dos partidos se plantean formar un grupo conjunto en Madrid.

Todos esperan el 20D. Algo podría cambiar, sobre todo si el batacazo de Convergència es más grande de lo que auguran las encuestas, pero la jugada de Mas está clara y el apoyo de la CUP a la investidura del “presidente de los recortes” está cantada.


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