Dove non ci erano riusciti i torturatori franchisti ci è riuscito il maledetto coronavirus. Questa mattina, a Madrid, è morto il compagno José María “Chato” Galante, detenuto politico del franchismo, uno dei fondatori della Liga Comunista Revolucionaria, sezione spagnola della Quarta Internazionale, militante eco-socialista di primo piano, membro della redazione della rivista Viento Sur, fondatore del gruppo di ex prigionieri politici per la difesa delle memoria storica “La Comuna”. Di seguito alcuni dei numerosi articoli apparsi sulla stampa spagnola, in castigliano. Hasta siempre, “Chato”.

 

El activista y expreso político del franquismo Chato Galante fallece por coronavirus

Era miembro de la asociación de presos y represaliados de la dictadura franquista La Comuna y pertenecía a la Liga Comunista Revolucionaria cuando fue detenido y torturado hasta en cuatro ocasiones entre los años 1969 y 1973.

Nunca dejó de luchar. Llevó las marcas de la ignominia franquista en su propia piel y trató, por todos los medios, de que nunca olvidemos lo que ocurrió en nuestro país. El activista y expreso político José María ‘Chato’ Galante ha fallecido esta noche a consecuencia del coronavirus, según informa su propia cuenta en la red social Twitter.
“Por desgracia, Chato Galante ha fallecido esta noche. Todos sus compañeros/as estamos destrozados, pero seguiremos en esta lucha. Él era un imprescindible. Que su trabajo no haya sido en balde”, reza el tuit fijado en su cuenta.
Chato Galante (Madrid, 1948) fue reo de la dictadura y pasó en cuatro ocasiones por aquella siniestra Dirección General de Seguridad. Luchó contra el olvido y persiguió a los que perpetraron aquellos crímenes de forma incansable. Era miembro de la asociación de presos y represaliados de la dictadura franquista La Comuna y pertenecía a la Liga Comunista Revolucionaria cuando fue detenido y torturado hasta en cuatro ocasiones entre los años 1969 y 1973. Chato Galante volcó sus esfuerzos y su compromiso inquebrantable con la justicia a través de La Comuna, con la que consiguió reunir más de 50 querellas contra los crímenes del franquismo que investiga la jueza argentina María Servini.
El secretario general de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha lamentado su muerte en las redes sociales.

@PabloIglesias

El COVID-19 se ha llevado a Chato Galante, combatiente por la libertad, preso político de la dictadura, luchador por la justicia universal y contra los torturadores, uno de los imprescindibles de Brecht. Se me rompe el alma. Hasta siempre compañero

Alberto Garzón se ha sumado también a las condolencias por el fallecimiento de un luchador antifranquista “infatigable contra la impunidad de los responsables de la represión franquista”:
@agarzon

Desde Izquierda Unida queremos dar nuestras condolencias a la familia, amigos y compañeras de Chato Galante, luchador antifranquista, preso político y luchador infatigable contra la impunidad de los responsables de la represión franquista. Que descanses en paz @chato_galante

La ministra de Igualdad, Irene Montero, no ha querido ser menos y ha tenido una palabras de recuerdo hacia ‘Chato’ Galante: “No vamos a olvidar que somos gracias a personas como tu. Así se lo contaremos a nuestros hijos. Hasta siempre”. Por su parte, el líder de Más País, Iñigo Errejón, ha recordado que a Galante le hicieron pagar cara su lucha contra la dictadura y también ha elogiado sus últimos años trabajando en la asociación de presos del franquismo La Comuna.

 

Chato Galante, la voluntad del resistente.

Manuel Garí
29/03/20
Las personas, tras su muerte, son recordadas en público por aquellos rasgos más positivos y normalmente se silencian los que no lo fueron. En el caso de José María Galante Serrano, Chato, que falleció la madrugada del día 29 en Madrid víctima del coronavirus no hay que hacer un esfuerzo para seleccionar las cuestiones a resaltar. Ha sido -y lo seguirá siendo en la memoria de quienes le quisimos- una persona buena de los pies a la cabeza. Fue eso y mucho más más.
La historia de nuestro país de los últimos cincuenta años ha tenido en el Chato, como le conocimos toda la vida y como le gustaba le llamaran, un actor político imprescindible. Nunca tuvo “cargos” pero marcó agendas. Formó parte de una generación de militantes internacionalistas que a finales de los años sesenta se propuso impulsar la revolución socialista.
Participó en el movimiento estudiantil anti franquista y en las Comisiones Obreras, dónde años más tarde colaboró en el área de Medio Ambiente de la Fundación 1 de Mayo. Se vinculó al Frente de Liberación Popular (FLP) y fue uno de los fundadores en la clandestinidad de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR).Detenido en varias ocasiones, sufrió como tanta gente del movimiento obrero, la tortura y la cárcel. Preso político participó en la organización de uno de los intentos de fuga de la cárcel de Segovia. Soñaba que el final de la dictadura sería un paso en un cambio social de raíz.
No fue así. Pero se mantuvo fiel a sus compromisos, que fueron ampliándose. Fue una de las personas que mejor entendió la potencialidad de lo que se denominó “nuevos movimientos sociales”. Y participó activamente en Ecologistas en Acción a la vez que siguió apoyando las luchas de las y los trabajadores formando parte de los piquetes de las huelgas generales.
Fue miembro del Consejo asesor de la revista Viento Sur. Sus últimos e intensos años de vida los dedicó a reivindicar a las víctimas de la dictadura. Eso le llevó a ser uno de los impulsores de La Comuna, que agrupa a numerosas personas que sufrieron tortura, cárcel o exilio con la intención de, en sus propias palabras, “trabajar contra la desmemoria”. Desde ese colectivo se ha planteado la llamada “querella argentina”, cuyo objetivo es la depuración de las responsabilidades por los crímenes cometidos bajo la dictadura. Para romper el agobiante silencio del mundo institucional ante los atropellos y delitos cometidos por delincuentes políticos que siguen siendo pensionistas condecorados por la cobardía de los partidos mayoritarios contribuyó al documental “El silencio de otros” de obligada visión.
Pero por encima de todo, Chato fue un amigo de sus amigos, un buen hombre fraternal y entregado con las gentes que le rodeaban. Le echaremos de menos pero no le defraudaremos. Su lucha vive en la nuestra. En la de cada una de las personas invisibles que se rebelan contra la injusticia o la barbarie.

 

Chato, gigante de la resistencia.

Marià de Delàs, Manuel Garí 29/03/2020

“Verdad, justicia y reparación”. En esa batalla estaba empleado a fondo y desde hace años Chato Galante. Un revolucionario constante, que siempre transmitió esperanza en la posibilidad de conseguir realmente un mundo más justo y solidario.
Explicaba con extraordinaria claridad que la dictadura franquista dejó una herencia, un legado con el que había que romper, necesariamente.
Se esforzó como nadie en el intento de acabar con la impunidad que concedió la transición a los responsables de los crímenes del franquismo.
Él padeció de manera muy directa y en carne propia la brutalidad policial. Habló una y otra vez sobre esa experiencia de manera sistemática, sin concesiones a la autocompasión, con el objetivo de luchar contra el olvido y exigir justicia, porque solo de esa manera es posible pensar en la futura existencia de un régimen considerable como Estado de Derecho.
Cuando era joven José María Galante Serrano, pensaba que era posible la ruptura de raíz con el franquismo y vivió con la ilusión de que esa ruptura podía traer consigo un cambio social, que acompañaría al que debía producirse necesariamente en muchos otros países. Por ello contribuyó desde el primer momento a organizar la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) de la que fue dirigente y echó su suerte con la del movimiento obrero.
No se produjo tal cosa, pero no aceptó la derrota, ni se refugió en la resignación, ni intentó hacerse “perdonar” sus “delitos”, porque quería dejar claro que él, como centenares de miles de personas formaba parte de las víctimas de un régimen criminal. Por eso se implicó a fondo en La Comuna, un colectivo de personas que padecieron cárcel, tortura, exilio, vida en clandestinidad, dedicadas, como dijo él mismo a “trabajar contra la desmemoria”.
Un colectivo que planteó lo que se conoce como “querella argentina”, que ha de conseguir y en cierta medida consigue, bajo el principio de la justicia universal, depuración de responsabilidades por aquellos crímenes.
Había que romper el silencio, y a ello ha contribuido con gran eficacia la realización y difusión de un documental, El silencio de otros, que el Chato estaba llevando a todo tipo de salas, desde las de los grandes certámenes a las de cualquier barrio, de cualquier pueblo.
Destacamos aquí algunos aspectos relevantes de su trayectoria política que también abarcó un compromiso activo con la defensa de la vida en Ecologistas en Acción. Y allí dónde hubiera una causa de las gentes de abajo, allí se podía encontrar a Chato, fuera en un piquete en las huelgas generales, fuera en un mitin o una manifestación o impulsando un escrito.
Y cabe añadir algo difícil de describir pero que formó parte de su personalidad y de su quehacer militante: vivió la amistad intensamente en cada uno de los círculos en los que se movió. El activismo y la amistad se entrelazaban creando espacios fraternales. Y nunca dejó de reunirse periódicamente con sus compañeros de prisión.
La desolación que nos produce su muerte no nos impedirá seguir en todos sus empeños.